Siempre ahí

Después de todo lo que ya has vivido, de todo lo que ya has compartido
se hace más fuerte el dejar ir, el solo hecho de que ya no esperarás más,
pero no es tan así, mucho vivimos, mucho queda ahí
superó la gran verdad, lo que más cuesta de la realidad.
Aunque mucho cueste, aunque mucho valga y no lo aproveche
por más que quiera, así son las cosas de la vida, por mucho que no sean,
por más que no lo desees, demuestra lo mejor, lo más querido.
Siente lo que queda, esos momentos que se ganan por años
que cuestan olvidar y dejar atrás, por que ni te imaginas lo que supera
eso de madurar, de tener un proceso muy claro y personal, siempre ahí.
Los vientos descansan y yo lloro, no por pena, solo se achinan por ti,
pues mañana quizás solo ya no estés corriendo al estar, yo tendré que madurar,
y vuelve a caer la noche, mas bonita que pude ver, mañana quizás pasará,
claro será tu camino, no se hasta donde el mío será.
Gracias, por el pedacito que quedará, más lo sentí distinto, mi apoyo no cesa
no descansará y vós siempre quedarás obnuvilante desde el silencio,
surgiendo solo armonías, nos conocemos más, somos más que antes.
Soñamos con algo lejano, que de provisto fue tan cercano y repentino,
no quiero sentirte tan cerca cuando ya no estés, por mí, por ti,
lejano dejemos el miedo, mojando circunstancias dormidas, antes que cierres los ojos.

Nunca dejes lo sembrado, por mucho que te lo pidan
y no olvides al que siempre estuvo contigo
por más que lo pidan, no renuncies jamás.

Intimida la verdad.

El suspiro que decide mi olvido y las cosas,
las personas me rozan aquel órgano pensante
que hace que seamos vulnerables a eso,
no me puede entender de la manera que quiero
o aún no me aclara lo que vivo, soy ciego
me hago o no quiero.
Y la mente no funciona cuando queremos que lo haga,
por eso actuamos antes de jugar a ser grandes,
pues inconscientemente me retracto, no yo, mi mente.
Los ojos no los aprovechamos para lo que se nos dio,
solo envidiamos y ensuciamos su ambigua delicadeza,
tal vez mirar no es para lo único que sirven,
te observo y ya conozco algo nuevo que ni con tu boca
me lo has hecho saber, no soy psicópata, tampoco me gustaría.
Junten sus capacidades, dejen de lado sus infantiles quejumbres,
para superar sus putas discapacidades, que no son nada
al lado de la amada utopía de aquellos que no se quejan,
nunca seremos mejores aunque lo intentemos, no estaré a tu lado
aunque me lo pidas, seremos así para toda la vida, no cambiamos
solo nos adaptamos a algo muy surrealista, eso desde un principio
será verdad, que pena no poderlo cambiar, pues solo lo camuflamos.

weak memory

No tuve principio ni un adiós a quien le sorprendiera,
a pasado tanto tiempo desde esa vez, demasiado para algunos
y el día que pasó me encontré con un viejo amigo, recordando eso,
tocando algo para resfrezcar los oídos, me las di de cantante,
pero no recuerdo tu rostro y creo que el sentir cambia y se hace distinto,
en realidad no sé si aún sea correcto o parezca incierto, pero
hace mucho que ya no sentimos, mas bien, que yo no te siento.

Estoy bien, aunque la memoria tiende a gastarse con el tiempo,

eso se me está yendo, como codornices o como la sombra que ya no me sigue,
mi mejor compañera, me ofrece pasas pero no me gusta comerlas,
lo dulce aburre, lo agrio me recuerda al vinagre y lo agridulce termina hostigando
pero las pasas son el secreto para recordar eso que olvidamos porque sí.

Te tenía como los arboles en otoño, aún respiro y aveces sigo pensando

que nunca paso, pero repentinamente me rio.
No me siento idealista, tampoco conservador y menos superman
para jurarme héroe, aunque todo esto a sido diferente, me la paso bailando,
noto tu felicidad aunque no vea lo simpático que lo pasábamos, vuelvo a reír,
sorprendeme, recuerda que eramos niños con los rostros empapados de barro
y pasados a calle, según la vieja bisagra del barrio.

El mundo no sabe mucho, cuándo y cómo me acuerdo de ti, y sabes

es muy tarde para llenarnos de tristeza, te encontré y casi igual,
sino fuera porque sobra la pobreza, estás aquí más grande que nunca,
conversamos como antes y de nuevo rio, pero solo conversamos.

Juraría por el viciado, que dice que no consumirá más,

por las abuelas de ochenta años que se creen inmortales,
por mi amigo que no lo acepta, por ti que alguna vez, siempre te creí
y por los perros de la calle, que mataría por ser como ellos, así llenos de libertad pura.

Ambos olvidamos los sucesos que pasan y no nos arrepentimos,
solo tratamos con sentido, luego compartimos la idea