supuestamente no tendrías ni que pensarlo dos veces
para seguir haciendo que yo odie tus besos
y nadie lo note, aunque más me importe el alma.
Como si no nos conociéramos, hace todo distinto,
tal vez te conozco más, pero a la vez menos
al igual que me gustas, pero me aburrirás tarde o temprano.
Puede que sea algo típico en mí,
pero creo que uno tiene más que claro,
como es alguien, dependiendo de la intención
con la que conlleva el acto a conocer.
Sería distinta la forma de mirar, que a la de observar,
pues ya conozco como tratar contigo, conmigo
y hasta con los demás, si siempre va ser así.
Y cuidado que la curiosidad mató al gato,
así dicen por ahí, refranes comunes en la sociedad,
que divulgadas, son demasiadas indirectas
que puede que se lleve el viento.
También puede que influya un poco de experiencia,
recurrir a los dones de cada uno, más bien,
a la manera de persuadir, persuadirme y persuadirnos.
Si es tan fácil escribirlo pero tan difícil que lo entiendas,
me gusta lo espontáneo, vivir el momento,
no te imagines cosas donde no las hay,
puede que termine mal, hasta no te hable más.
La indiferencia es el mejor castigo,
te duele, te incomoda y entristece.
Pero preguntame a mí,
si eso me tiene mal?
si eso me tiene mal?
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