Y afrontar esos constantes cambios
malhumorados que nos acechan
o mas bien nos invaden
reiteradas veces con prejuicios
tontos que a nadie les importa
y menos a nosotros.
Pero siempre terminan
cuestionando nuestros hechos
y provocan un desenfoque continuo
entre nosotros, en lo que tenemos,
en nuestra relación.
Ahí nos damos cuenta que
aquellos tontos prejuicios
si nos importan por
mas que los ignoremos.
Desearía que no existieran
pero sin ellos no nos daríamos
cuenta de hasta que punto
podemos llegar con prudencia
sin depender de nada ni de nadie.
me gusta tantoo como escribes
ResponderEliminargracias por escucharme Jose
y lo mejor, es que se que puedo contar contigo en todo
un beso!
te quiero.